4.18.2008

Fines de Abril de 2008



Los momentos llegan como nubes dispersas después de una tormenta. El silencio castigado por la incuria se ha bebido todo rastro de inocencia que se deposita tiernamente en un vaso de violín o de aquel piano que hiere con miseria el morado ensombrecido de un ayer intencionado.

Caen los gritos a pedazos de aquellos nimios vórtices que han de venir como engañados a fundar los nexos insondables de una historia nublada y sin igual para nada.

Cuadros grises de un pasado extraño, de tantas palabras regaladas como anclas que hacen de la tierra ese estéril cuerpo ausente, que vacilando en los surcos de la aurora, han caídos gotas rojas de sangre en la memoria, para que al final tan sólo queden ruinas

cadenciosas que hacen del viento una mirada, y del sol un agujero, blanco en cada caricia que se ha dejado guardada en todas partes.

Para cuando se hace la pregunta, uno se da cuenta que son pequeñas filfas, o quizás simplemente engaños asesinos que han de violar la parodia siempre viva de un amor ya consumado.

¿Para que el amor si la vara del tormento es un concepto audaz que ha de medir siempre los caminos polvorientos que jamás se olvidarán?

¿Para qué las dudas o las confianzas, si quizás lo que se quiere es nacer ciegos a tanto descontento a diario, fruto obediente del ocaso en las galeras?

Se vive para ser vivido,
Se hace, para ser un pañuelo asido por los anhelos muertos de completa paridad, como aquel conejo negro que en su espejo macabro se viste de blanco, para así buscar otros tan negros, pero tan blancos como aquel subterfugio alado que come de la mano en el pan de cada día.

Caminar sobre espinas
yacer en un sofá
distraer el miedo que socava la ignorancia
y sentir, de verdad sentir, como la lluvia remoja las pupilas para dibujar un viento helado en cada mirada nueva que conmueve la imprudencia, y deja claro que para volar hay que saberse alado, para llorar hay que comerse vivo, y para vivir hay que saberse muerto.

Las letras caen dedicadas a todas partes, a todos ellos que consumirán el filo de la memoria, y se harán un cuento lejano patente en todas partes.

¿Que es la elección sino sólo una ilusión cósmica que cruza ciertas líneas convexas para darles el placer de cuestionar el sin sentido amargo, dejando una estela vieja en sobras guturales o meditabundas, para dejar en claro que el horror de separarse es mas hermoso que el aroma fresco de una mañana llena de dudas y desastres?

El invierno otorga cierta melancolía a momentos colgados en las paredes.

Se condena al espacio que ocupan la voracidad de un extenso verano por miedo a que la niebla no proceda nunca más a limpiar el rostro que se ha llenado de polvo de ciertas estrellas hundidas en la penumbra.

El ritual sigue y sigue y nos acabamos de saciar con tanto desconsuelo, que han de abrirse las venas para dibujar gusanos negros en la oratoria de un pacto que ha de caerse muerto para cuando sea tan sólo un fiel recuerdo.

De tanto vicios se ha mancillado la algarabía que ha dejado seres asesinados que han de borrarse a diario para no dar la talla de un plato roto que contuvo cientos de rodajas enjauladas en la hojarasca ardiente de ilusiones quemadas por el frío de tanto buscar en el lamento de otras almas difuminadas.

Y así, para cuando sea una conciencia nueva el recuerdo de saberse recocidos, se hará la tarde, la anhelada tarde...de los póstumos....

4.02.2008

Cementerio Club

1.12.2008

Ingenuidad

Collection of Jason Hughes : "The Poet"




Los espejos se han roto de tanto vacío reflejado.

Las miradas que se visten de jueces, enjauladas en la justicia,
(para todo ciega),
se han enemistado con las caricias morenas,
(de otros confines),
al norte de lo que llamamos tiempo,
o Latinoamérica.

Cuantos ayayai han pasado por mis oídos;
por aquellos que viven en una delicia amena, tierna
oscurecida…
solapada de tanto trajín seco,
negada en la angustia.

Y yo aquí...

Borrando de un golpe todo mi rostro.

Hay veces en que un discreto arlequín de flores se posa en mi sonrisa,
y yo,
(sin reconocerlo),
me siento en dos peldaños muy cerca del invierno

El dibujo de las teclas se torna terco, amargo,
en cientos de lamentos iluminados por las estrellas.

Y nuevamente aquí…

Yo…

Sin ganas de volar.

Las alas partidas de tanto sin sentido.
Las manos ásperas de tanto arraigar mis venas
o mis cadenas.
La sangre roja que se torna de un color blanco,
difuminado,
sin olor a nada.

Estoy cansado de crearme a mi mismo.

En cuantos siglos se ha posado la historia que se rompe en casi una mañana.

Daría mis secretos al viento si eso diluye el dolor imaginario.
La peste de no saberse a si mismo.
La pulcra mirada esotérica de los libros que se hacen líneas inconclusas,
de un amor ya confinado.


Partituras que se alargan.

Coros dibujados en sendas grietas de lo que se me atesora en cofres residuales de la vida,
(partidas por un hedor tranquilo),
bajo cero.

La muerte no está dedicada para la vida,
ni el paria es un sinónimo de la presta medida
de otras muertes.

He dejado plantado mi estandarte en nubes áridas
(de lluvias blancas),
que remojan el funeral absurdo de otros necios que se confunden en el "mi mismo".

Los pelos de la barba crecen en praderas rociadas de un elixir sin dolor,
ni vestimenta;
olor a tierra húmeda,
(de brazos caídos),
de tiznes blandos,
anochecidos en la estepa;
que catando humillaciones ya son cientos de ninguno
que habrán de venir,
en el pasado.

Y aquí me tienen…

A la diestra rezando…

Rezando:

Para que el martillo de la vereda de al frente caiga pronto,
así como el relámpago.
Para que renueve tanto misterio encerrado en los ancianos.
Para que las canciones asesinadas por el piano
les dejen libres de toda artimaña,
que hacen nula la voz de cual pobre diletante
que jamás cabalgó ni supo de olores
de libertad,
o de preceptos.

Hoy ni nunca he sido capaz de embriagarme en un soneto.

No doy la talla,
ni el porte erguido,
pues la llanta de mis días se ha esfumado con los fantasmas del ayer,
hoy y siempre,
enterrado en un jamás
que se siente como el anhelo de algo,
pasajero.

Me siento ahogado cruzando la puerta de mi casa,
(que me parece eterna),
sucia,
atardecida,
dormida en mantos de plumas rosas,
en cetros de pavos de realeza,
de pieles grises,
que llaman tranquilamente la atención, de todo aquel,
que se digna de ser parte de la llaga
centinela.

Y es así como debe ser en estas tierras.

Épocas de producción,
de "trabajos verdaderos",
de yugos en lotos de oro,
que se reflejan en los desfiles de gallardos guerreros,
que se hincan en la fe,
en la mierda,
o en la memoria.

Da lo mismo…

Si ya todo es tan plano que la tierra ha dejado de rodar.

(A mis ojos),
el universo tiene un límite
en la verdad absoluta
de la muerte.

Hay señor@s que compran aleluyas en el mercado,
donde el pan se remoja con el vino,
para guardarlo en canastas que darán de comer al hambre para mas tarde.

Y que importa.

Estoy cansado nuevamente de las flores,
de la dicha,
de la algarabía para nada ajena,
de cientos de litros de alcohol,
(que han pasado sobre mí),
sin dejar rastro.

Estoy cansado del humo del tabaco,
que hace mil adioses
en cada cigarro muerto.

Estoy cansado de sentir

Estoy cansado de lavar mis dolos,
mis gestos
y de envidiarme.

Estoy cansado de soñar afectos irreales.

¿Que es la realidad sino un dejo insuficiente
de cada céntimo de mucha rabia
que se hace palpable
para cuando lo demuestre
ya sea demasiado tarde?

Y sin embargo estoy aquí:

de brazos abiertos…

esperando el humo, el alcohol y las virtudes.

Soy un esclavo eterno de la búsqueda del placer,
(de las mentiras),
y del no se qué.

Ay de ti ego mío,
odiado por el amanecer,
y las duchas mañaneras.

Ay de ti ego mío,
que caes en las sombras de historias,
que son para nada tuyas.

Ay de ti ego mío,
que vistes ropas viejas,
anacrónicas leyendas en tus bolsillos;
prosaicas alegorías del consenso,
nacido en lo sincrético.

La nave de las veces en que jugué al capitán
(y al marinero),
se me torna augusta,
amarrada a lo incierto,
sometida a la tormenta de miles de motines
que se cohíben
(intensamente),
en las ideas.

Hay veces en que no quiero dar por muerto a mi propio hijo.

Hay veces en que no quiero amar a los tiranos.

Hay veces en que no quiero que las teclas ya se marchen.

Sistémicas defensas de lo que es inevitable.

Así y todo…

Heme aquí:

encaramado en la tiniebla.
de tanto ardor que dio el hombre al mundo,
que no entendí
palabra alguna,
(embutida torpemente),
en la duda,
(innecesaria).

Que de milagros me carece.

12.11.2007

La Fotografía de la Pesadilla




""La imagen de ese buitre acechando a una niña moribunda en África le persiguió en vida. Con ella atrapó el Pulitzer, pero también la maldición de una pregunta: “¿Qué hiciste para ayudarla?”. A Kevin Carter, cronista gráfico de la Suráfrica del 'apartheid', la presión le empujó al suicidio. Un periodista testigo de aquellos años rememora su figura.



Un hombre blanco perfectamente bien alimentado observa cómo una niña africana se muere de hambre ante la mirada expectante de un buitre. El hombre blanco hace fotos de la escena durante 20 minutos. No es que las primeras no fueran buenas, es que con un poco de colaboración del ave carroñera le salía una de premio, seguro. Niña famélica con nariz en el polvo y buitre al acecho: bien; no todos los días se conseguía una imagen así. Pero lo ideal sería que el buitre se acercara un poco más a la niña y extendiese las alas. El abrazo macabro de la muerte, el buitre Drácula como metáfora de la hambruna africana. ¡Ésa sí que sería una foto! Pero el hombre esperó y esperó, y no pasó nada. El buitre, tieso como si temiera hacer huir a su presa si agitara las alas. Pasados los 20 minutos, el hombre, rendido, se fue.


No se debería de haber desesperado. Una de las fotos se publicó en la portada de The New York Times y acabó ganando un premio Pulitzer. Pero incluso así se desesperó. Y mucho. El hombre blanco era un fotógrafo profesional llamado Kevin Carter. A los dos meses de recibir el premio en Nueva York se suicidó.


Hay dos preguntas. La primera, ¿por qué se suicidó? La segunda, ¿por qué no ayudó a la niña? La respuesta a la primera es relativamente fácil. La respuesta a la segunda es más interesante.



Remontemos.


Kevin Carter nació en Suráfrica en 1960, dos años antes de que Nelson Mandela empezara su condena de 27 años de cárcel. Al llegar a la adolescencia empezó a entender que ser blanco en Suráfrica significaba ser una de las personas más privilegiadas de la Tierra y, al mismo tiempo, cómplice de una atroz injusticia. Cumplidos los 24 años, Carter descubrió que el periodismo era el terreno donde libraría su guerra particular contra el apartheid.


Comenzó su carrera en 1984, cuando las poblaciones negras en las periferias de las grandes ciudades -como Soweto, que estaba al lado de Johanesburgo- se convirtieron en campos de batalla. Jóvenes militantes negros, cuya única fuerza residía en su ventaja numérica, lanzaban piedras a los policías y a los soldados, que respondían con gases lacrimógenos, balas de goma o balas de verdad. Cientos murieron, miles fueron encarcelados. Soweto ardía, y allá, casi permanentemente instalado, estaba Carter, fotógrafo novato de The Johannesburg Star, expiando su culpa.


La gran ironía de la historia reciente de Suráfrica es que cuando salió Mandela de la cárcel en 1990, cuando empezó el proceso de paz que condujo cuatro años después a la democracia, se desató una violencia mucho mayor. Durante casi la totalidad de aquellos cuatro años, Soweto y otra media docena de poblaciones negras en los alrededores de Johanesburgo vivieron una anarquía asesina demencial, nutrida por opositores al proyecto democrático, en la que murieron unos 12.000.



Allí, una vez más, estaba Carter. Todos los días. Se presentaba temprano por la mañana a los campos de la muerte, como se presentan los oficinistas a sus lugares de trabajo.


Yo también me presentaba allí, pero con menos frecuencia y más tarde. Siempre que llegaba a estos lugares, en pleno tiroteo o minutos después de una masacre, ahí veía a Kevin Carter, sudado, polvoriento, bolso sobre el hombro, cámara en mano. A él y a sus tres amigos fotógrafos, Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y João Silva. Les llamaban a los cuatro “el Bang Bang Club”. Hacían fotos espeluznantes y se exponían a peligros extraordinarios. Yo había llegado a Suráfrica en 1989 tras seis años cubriendo las guerras de Centroamérica.



Vi pronto que daba mucho más miedo estar en 1992 en un lugar como Tokoza o Katlehong, a escasos kilómetros de Johanesburgo, que en 1986 en los frentes del oriente de El Salvador o el norte de Nicaragua. Porque en los lugares donde los negros, animados por los blancos, se masacraban podía pasar cualquier cosa en cualquier momento y en cualquier lugar. Con un Kaláshnikov, una lanza, un machete o una pistola. Ahí trabajaba Carter. Ahí se pasaba desde las cinco de la madrugada hasta el mediodía haciendo fotos de gente matando y de gente muriendo.


Para poder hacer ese trabajo es necesario blindarse, armarse de una coraza emocional.

No se puede responder a lo que uno ve como un ser humano normal. La cámara funciona como una barrera que lo protege a uno del miedo y del horror, e incluso de la compasión. Carter y sus tres camaradas dormían poco, además, y consumían drogas de todo tipo. Pasaban sus días y sus noches en un acelere mental y en un estado de anestesia emocional casi permanentes. Si se hubiesen detenido un instante a reflexionar sobre lo que hacían, si hubiesen permitido que los sentimientos penetraran la epidermis, habrían sido incapaces de hacer su trabajo.



El entorno era alocado, pero el trabajo era importante. Si se hubieran quedado en sus casas o se hubieran expuesto a menos peligro, habría habido más muertos, menos presión política para acabar con la violencia. Ésta era la contribución de Carter a la causa de sus compatriotas negros.
En marzo de 1993 se tomó unas vacaciones de Tokoza y Katlehong y se fue a Sudán. Ahí, apenas aterrizar, es donde vio a la niña y el buitre. Respondió con el frío profesionalismo de siempre. No habría podido elegir otra manera de actuar. Estaba programado, anonadado. El único objetivo era hacer la mejor foto posible, la que tuviera más impacto.



Ahí empezaba y terminaba su compromiso. La lógica era muy sencilla: si hacía una foto potente, se beneficiaría a sí mismo, pero también ampliaría la sensibilidad de los seres humanos en lugares lejanos y tranquilos, despertando en ellos aquella compasión -precisamente- que en él estaba necesariamente adormecida.


Por eso no hizo nada para ayudar a la niña. Porque si la hubiera ayudado, no habría podido hacer la foto. Porque había llegado al límite de sus posibilidades.


El problema era que la gente normal, empezando por su propia familia, no lo entendía. Fuera donde fuera, le hacían la misma pregunta. “Y después, ¿ayudaste a la niña?”. Se convirtió en un agobio, una pesadilla. Los únicos que no le hacían la pregunta, porque para ellos no era necesario hacerla, eran los amigos del Bang Bang Club.


En abril de 1994 le llamaron desde Nueva York para decirle que había ganado el Pulitzer. Seis días después, su mejor amigo, Ken Oosterbroek, murió en un tiroteo en Tokoza. Toda la emoción reprimida a lo largo de cuatro años salvajes explotó. Carter se quedó destruido. Lloró como nunca y lamentó amargamente que la bala no hubiera sido para él.


El mes siguiente voló a Nueva York, recibió el premio, se emborrachó, incluso más de lo habitual, y volvió a casa. La guerra se había terminado. Mandela era presidente. Suráfrica tuvo su final feliz, pero la vida de Carter dejó de tener mucho sentido. Quizá en parte porque el peligro de la guerra había sido su droga más potente, la que le había creado mayor adicción.



Siguió trabajando, pero, perseguido por la muerte de su amigo y -ahora que se había quitado la coraza- la angustia moral retrospectiva de la escena con la niña sudanesa, se hundió en una profunda depresión. No podía trabajar, o si lo intentaba, caía en errores absurdos. Llegaba tarde a entrevistas, perdía rollos de fotos que ya había hecho. Y tenía problemas en casa: deudas, desamor...


El 27 de julio de 1994, exactamente tres meses después de las primeras elecciones democráticas de la historia de su país, Carter se fue a la orilla de un río donde había jugado cuando era niño, antes de que supiera lo que era el apartheid, el sufrimiento, la injusticia. Y ahí, por fin, dentro de su coche, escuchando música mientras inhalaba monóxido de carbono por un tubo de goma, logró la paz, la anestesia final de la muerte.""

(Fuente: www.elpais.com)

12.04.2007

El software no nos hará libres


Tecnología

  1. f. Conjunto de conocimientos específicos de un determinado oficio o arte industrial:
    Ej: tecnología agroalimentaria.


  2. Conjunto de los conocimientos, instrumentos y métodos técnicos empleados en un sector profesional:
    Ej: tecnología de la información.

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Curioso.

¿Y donde está el impacto social de soportar el cambio en el paradigma de la contingencia de la influencia de la tecnología en la sociedad, en la pobre definición que aparece en la RAE?

Siempre he pensado que los conceptos nos esclavizan dramáticamente y siento en el ambiente el olor a muerte del sistema imperante a base de justificaciones en simples acuerdos, que no son gratuitos para nadie.

La nueva forma experimental que ha contribuido a la homogeneización del mundo, en esta aldea global focalizada en la “era del yo” (que pone al marketing y su dedo índice como el gran gestor) genera una ilusión de individual dominación casual del entorno, ocurrida en momentos precisos en el devenir diario.

Así, el consumidor se engaña pensando que todo mensaje alentador, disfrazado de una maquinación estratégica que recibe del medio, está completamente dirigido hacia él, para someter su existencia a la egolatría.

En resumidas cuentas es asumido como la búsqueda de su propio tesoro.

Quizás Tolkien tenía razón pues la vida puede que sea una gran batalla declarada a favor de algo tan pequeño y sin sentido, que encierra grandes misterios para los que somos llevados a la guerra, o quizás decidimos corrompernos y servir al imperio de la necesidad ( ¿Qué les dice la frase “is my precious”?).

Se suponía que las “nuevas tecnologías” romperían las barreras de desigualdad y muchos de nosotros mirábamos al nuevo siglo como un “Mesías post moderno”,

Un “¿segundo renacimiento?”.

Al menos había mucha expectativa.

¿Y que ha pasado?

Pues nada….

Sigue habiendo pueblos que se mueren de hambre; las diferencias sociales se han acrecentado en Latinoamérica y países de “tercer nivel” (catalogados así por jactosos) llegando a niveles espantosos de injusticia en la distribución de los recursos; gobiernos sumidos en la demagogia, los unos, y neoliberales alineados con el imperio del norte o, los otros.

El arte se relega al patio trasero del consumismo, como algo que distrae en ratos libres, es mas, se habla de la “industria del entretenimiento”.

¿Y cual es el rol de la tecnología? Pues ninguno…o todo a la vez.

Veamos

Por allá por 1984 cuando Stallman funda la FSF (Free Software Foundation) estableciendo el inicio de la era del “software libre” de licencias corporativas (respondiendo al fenómeno de los sistemas operativos privativos, forzando a los usuarios a aceptar condiciones restrictivas que impedían realizar modificaciones al software (1)).

Se inicia por ese entonces, un proceso fascinante que hace algunos años vino a plantear un desafío global en la forma de cómo se mueve el arte oscuro de los negocios y la gestión del conocimiento, el cual en una empresa no es algo que sea dejado a la improvisación.

Hoy en día se sabe que la información es poder, y eso supone que el manejo de esta misma responde al hecho de que el conocimiento este disponible en todo momento y en todo lugar.

Esto no es algo menor si consideramos que antes se tenía que recurrir a bibliotecas o a universidades para averiguar sobre temas que eran de interés general, es decir, se vivía en contemplación plausible del entorno.

Esta reflexión acerca de la nueva forma de adquirir conocimiento suponía el fin de las diferencias en las oportunidades y el inicio de la creatividad en su máxima expresión. Las profecías de los expertos (2) aullaban que era tal la panacea del “Open Source”, que incluso cada ciudadano del planeta tendría acceso gratuito al fascinante mundo de la informática, doblando la mano a la tarea gloriosa del mercado que imponía como necesario el pago por la integración a las nuevas condiciones siendo menester dejar de ser neófitos informáticos, como si fuera un tributo necesario por el “favor” de acceder al “regalo de los dioses”.

¿Quién dobló la mano a quien?

Hoy en día gastos para la compra de un computador, o la incorporación del pago del servicio de Internet ya se incluyen en el presupuesto mensual.

Estamos en presencia de un cambio en la estructura clásica de la familia, en donde la comunicación con individuos de otros lugares del país o el mundo entrega una experiencia ¿enriquecedora? en el afluente social que se percibe y se asimila como normal. Incluso el concepto de infidelidad supone un cambio en la observación acostumbrada pues los ciber amantes complementan las querencias espirituales con las físicas que ofrece su pareja en el “mundo real”. Un fenómeno interesante de analizar por filósofos, psicólogos o sociólogos.

Los colegios, caber cafés y centros comunitarios que ofrecen acceso a computadores con Internet y a herramientas de trabajo de oficina y diseño, se han transformado en una institución necesaria y por todos aceptadas, cuando antes eran fenómenos aislados dignos de admiración o reproche, según la ceguera con que se quiera ver.

Todo está en regla y acorde a las predicciones de los eruditos.

Pero yo me pregunto

¿Alguno de ellos tiene software de libre distribución? ¿Linux (3) es el sistema operativo por defecto en los computadores que se postulan como armas de esta “revolución”?

La respuesta es más que evidente: NO.

Pueden existir algunos casos aislados, y los puritas me odiaran por tal aseveración, pero creo que el enfoque del software libre ha sido errado. Y explicaré porqué:

Una definición de Software Libre'' se refiere a la libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software. De modo más preciso, se refiere a cuatro libertades de los usuarios del software:

  • La libertad de usar el programa, con cualquier propósito (libertad 0).
  • La libertad de estudiar cómo funciona el programa, y adaptarlo a tus necesidades (libertad 1). El acceso al código fuente (4) es una condición previa para esto.
  • La libertad de distribuir copias, con lo que puedes ayudar a tu vecino (libertad 2).
  • La libertad de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie. (libertad 3). El acceso al código fuente es un requisito previo para esto.

Un programa es software libre si los usuarios tienen todas estas libertades. Así pues, deberías tener la libertad de distribuir copias, sea con o sin modificaciones, sea gratis o cobrando una cantidad por la distribución, a cualquiera y a cualquier lugar. El ser libre de hacer esto significa (entre otras cosas) que no tienes que pedir o pagar permisos.”

Si tomamos la premisa de que hay una deuda pendiente en la educación frente a la revolución de las tecnologías de la información, el software libre presenta muchas ventajas a nivel técnico, económico, social y cultural pues permite la adaptación de la solución a una necesidad propia de nuestra realidad imperante, de manera tal, que permite la libre investigación del código y su estructura, es decir, se puede estudiar y aprender el funcionamiento de estas herramientas.

El software es el lenguaje de nuestro tiempo (y la Internet el opio del pueblo, ja ja), como tal, es evidente que las instituciones educacionales deban promover la cultura del software libre, por sobre uno propietario (licenciado) (5) puesto que este último no permite la investigación acerca de su funcionamiento y esto limita las capacidades investigativas e innovadoras de alumnos que quisieran seguir el flujo de la información y aprender de ello. Además, se estaría cercando la posibilidad de desarrollo puesto que las licencias derivan en dependencias de soporte y religiosidad ante la posibilidad de tratar de migrar tecnología vieja a una actualización de versión.

El aprendizaje del ciclo de vía del software influye en conductas constructivistas, pilar fundamental en el proceso educativo tanto en Chile como en el mundo.

No se puede fijar la vista en visiones netamente tecnocéntricas. Se debe apostar a la diversidad.

No sólo de “ventanas” es el mundo de la informática. Hay que evaluar que esto es un asunto ético que no deja de ser trascendental a la hora de evaluar el impacto de la uniformidad de conocimiento, y el que esto supone en las personas y su integridad. Si esto se plantease en actitudes que se pueden deducir del uso de software libre podríamos citar:

  • Tendencia a la creación de nuevas soluciones;
  • Trabajo en equipo;
  • Investigación, y por último;
  • la capacidad de ser consciente de que se puede elegir de acuerdo a las necesidades o expectativas de cada individuo, negando la idea odiosa de que todo está hecho y debe ser impuesto, dejando la responsabilidad al “mundo” para que me entregue lo que “satisfaga mis necesidades”.

Si de legalidad hablamos, ¿Cuántos de nosotros tenemos copias de software licenciado que viola la ley de propiedad intelectual? Así, si se detiene en la observación de las instituciones educacionales como pilares en la entrega de valores sociales (como el respeto y la honradez), esto estaría menoscabado por la cantidad de dinero que se tendría que pagar por una licencia que obliga a usar productos sólo por tendencia.

El Software libre carece de ese problema, a mi parecer.

Y quizás la última crítica que se hace al software libre es a su ¿poca robustez?, es decir, propenso a fallas, sin posibilidad de soporte o garantía que permita solucionar los problemas, lo cual es completamente falso.

¿Qué mejor que tener a todo el mundo solucionando un problema que se reporta como propio, cultivando un gesto de solidaridad mundial que a veces se nos viste de utopía?

Estudios realizados a bases de datos aseguran que el motor MySQL (6) tienes menos fallas que cualquier otro corporativo.

Teniendo todas estas ventajas ¿Qué es lo que falta entonces para saldar cuentas con la tecnología?

Disposición. Ganas de ayudar desinteresadamente.

Nos olvidamos del ser humano, de su papel en esta nueva época que enfrentamos y confiamos en que la informática haría el trabajo sola.

Craso error.

En Chile no hay políticas que promuevan software libre, es mas, el Gobierno ha formado hace poco un acuerdo con Microsoft, lo cual presagia cual será el camino a seguir.

Pero aún mas, El problema radica en los gestores del conocimiento y uso del software libre, es decir, parte de la población que está ligada al estudio y uso de este, (léase universidades, profesores, ingenieros, técnico y todo profesional que esté consciente de que dar es lo mismo que recibir).

Los profesionales de la informática tenemos una deuda pendiente con la difusión social de los beneficios del software libre, limitando esto sólo a páginas Web y desarrollos particulares. El proceso educativo es parte de toda la sociedad y si bien la libertad de cada individuo de vivir libre, esto conlleva una responsabilidad social olvidada.

Y ese es el problema medular de la desigualdad.

Se ha sacado al hombre del centro, poniendo a la tecnología en si misma, como panacea de las nuevas tendencias y apreciaciones. Hemos regalado a la industria la planificación de la vida.

No hay excusas.

Hemos de educar a aquellos que no han acudido aún al banquete de la tecnología. La única forma de poder romper las brechas es educando, pero participando activamente en este proceso, entendiéndolo como un sistema complejo que vive y como tal necesita alimentarse.

Hoy en día el conocimiento está a dos clics y un google de distancia, sin embargo pareciera que se vive dormido incluso más que antes.

Curioso.

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Definiciones Técnicas

  • (1) Software: Se denomina software (palabra de origen anglosajón, pronunciada "sóft-uer"), programa, equipamiento lógico o soporte lógico a todos los componentes intangibles de una computadora, es decir, al conjunto de programas y procedimientos necesarios para hacer posible la realización de una tarea específica, en contraposición a los componentes físicos del sistema (hardware). Esto incluye aplicaciones informáticas tales como un procesador de textos, que permite al usuario realizar una tarea, y software de sistema como un sistema operativo, que permite al resto de programas funcionar adecuadamente, facilitando la interacción con los componentes físicos y el resto de aplicaciones.

  • (2) Experto: Nerd (Una bromita)

  • (3) Linux: es la denominación de un sistema operativo tipo Unix y el nombre de un núcleo. Es uno de los paradigmas más prominentes del software libre y del desarrollo del código abierto, cuyo código fuente está disponible públicamente, para que cualquier persona pueda libremente usarlo, estudiarlo, redistribuirlo y, con los conocimientos informáticos adecuados, modificarlo.


  • (4) Código fuente: puede definirse:
    • Un conjunto de líneas que conforman un bloque de texto, escrito según las reglas sintácticas de algún lenguaje de programación destinado a ser legible por humanos.
    • Un Programa en su forma original, tal y como fue escrito por el programador, no es ejecutable directamente por el computador, debe convertirse en lenguaje de maquina mediante compiladores, ensambladores o intérpretes.

  • (5) Programas propietarios: El software no libre (también llamado software propietario, software privativo, software privado, software con propietario o software de propiedad) se refiere a cualquier programa informático en el que los usuarios tienen limitadas las posibilidades de usarlo, modificarlo o redistribuirlo (con o sin modificaciones), o cuyo código fuente no está disponible o el acceso a éste se encuentra restringido .

  • (6) MySQL :es un sistema de gestión de base de datos relacional, multihilo y multiusuario con más de seis millones de instalaciones. MySQL AB desarrolla MySQL como software libre en un esquema de licenciamiento dual. Por un lado lo ofrece bajo la GNU GPL, pero, empresas que quieran incorporarlo en productos privativos pueden comprar a la empresa una licencia que les permita ese uso. Está desarrollado en su mayor parte en ANSI C.

11.26.2007

Tribulacion Primera: Aburrimiento.

Ocaso

Todo en esta pieza tiende al ocaso
o al final
o a las finas terminaciones desgastadas,
escondidas...

da tercamente lo mismo.-

Un viento nublado desciende del norte
y yo ilusamente pensaba que sería un gran día
cuando solo se trataba de un craso
irreconocible
error maltrecho.

Domesticadas las artimañas de lo propio
la pena se viste con trajes ajenos
o la prepotencia
o la desilusión.

Canasta llena de humo que aparece de prisa para
no volver...

Cosquillas que hacen que un payaso
de la vida
arlequin de invierno,
siempre este llorando,
como si miles de pañuelos se quebracen
por la demanda
de la lluvia
en las mejillas otoñales,
de hojas caidas,
en tintes viejos
terminados.

¿Elegancia?

¿Sencillez?

La vida es un huracan tranquilo en la división de dos corrientes
prostetizadas por las miles de cabañas que se posaron en el ventanal
furioso
del derecho que surge de la grieta enfrascada
anochecida
dilatada por tantas otras manos que a nadie trasciende
individuo, o comunión.

Vicios antiguos que han morado en mi cabeza,
o en un arte sucio,
cruel amante de las letras,
engalanadas por la arrogancia egolatra
de la incumbencia,
partida en la mitad.

Hoy sería el mejor de los azules del cielo
(en mi guitarra)
y siempre es siempre,
cuando se quiere velar la muerte en puta vida,
de la que abiertamente se versa en felonías,
o la irreverente categoria de las siluetas que acompañana como sombras el quehacer mundano
que niega en un exorcismo blanco en soledad
o algarabía.

Historias viejas escritas en papeles amarillos
dañinos
o hambrientos.
Cruzadas alejadas de estelas viejas,
en flechazos que nunca debieron cruzar la frontera del corazón
ni el compromiso...

Nuevamente el yugo se posa como un cuervo
esperando la caída al abismo
del juicio
justo
en tantos otros.

Y me envuelvo
(o me protejo)
de sedas vivas
sudadas
(y hoy mas que nunca)
por siempre cansadas

Todos tienen derecho a cerrar las puertas
(y los ojos)
a la querencia sensible
de los cojines que erizan el mar de mis ausencias.

Quisiera gritar una letra desgarrada
en conjunto con muchas otras...

Mas no puedo

Y quisiera que mis labios no diseminaran sonidos tales como el bodrio,
pues
¿Cuando se dice lo directo,
lo trivial,
sino es en sucesos que jamás serán de antorchas
en peñascos ocultos a lo fraternal?

En el camino he aprendido que uno debe saber morir con las botas puestas en la duda.
que las espuelas redoblen como campanas de fin de siglo
y que tu cuerpo a nadie tema,
y a nadie bese mas que al prójimo
pues debe ser uno contigo mismo.


Y

siendo optimista

es quizás la esencia consciente
del mito pagano
en el cuarto siniestro
para nada oscuro
que Dios construyó para los muertos que creyeron ser dueños
de caminos solitarios
cuando el infierno llora de pena
por que el ser amante loco pensante
se divierte en compromisos
que jamas tendrá
ni extrañará

Ese que llamamos
el ponerse a soñar

Que de alas me carece.

11.15.2007

Amores Perros.


Hay palomas que hacen nido en la garganta...hay rezos antiguos que dificultan el sabor de la derrota poética del sentimiento trágico de la inocencia...

Palabras, palabras al vuelo en conocidas artesanías divulgadas en miles de cigarros.

Hoy contemplaba mi pensamiento desde afuera, y pues bien, es conocido el hecho de que la globalización nos sumerge en un nuevo paradigma de las comunicaciones.

Palabras como un saludo u objetos electrónicos que se vislumbran a interpretaciones de lo que alguna vez se conceptualizó como realidad están a punto de llegar a su fin, en una evidente transformación.

La era plana de la información ha desatado un sinnúmero de relaciones poco comunes hasta mediados del siglo veinte. Secretos de estado se han convertido en el famoso "pan de cada día". Se divulga información a diario y es así como nos rodeamos de seres ficticios o reales, da igual, si al final la interpretación es la misma. La diferencia es determinar la explicación de como se diluye el viejo sistema esquemático de la relaciones humanas para dar paso a la virtualidad como madre de nuevos sistemas para nada rígidos y que se confiesan como una especie de selección natural de las nuevas generaciones.

Circuitos eléctricos comulgando con el arte o con los conceptos, afectos ya no sumidos en la angustia del tiempo, sino de la distancia, compañía ya no sumida en grupos sociales ciudadanos, sino mas bien en ciudadanos del mundo, en una aldea que mas parece una isla global.

Nacen amores a diario, se compenetran realidades de distintas y muy lejanas realidades, seres virtuales que profesan frases paradisíacas en un experiencia nueva, esa que nace en el rocío de culturas como si de una fiesta empapada de diversidad se tratase.

¿Y donde está el miedo a lo desconocido? ¿Donde quedó el respeto por las fronteras? ¿Que es la realidad del lenguaje sino interpretaciones de letras y sonidos virtuales, sentimientos para nada comprobables, disfraces de contertulios en miles de charlas olvidadas en el chat? Nuevos desafíos que se presentan al hombre que se dibuja en el siglo veintiuno.

La revolución de la especialización da paso a la revolución de la informática. Muere la identidad patriota dejando claro que todos los seres húmanos son influencia de la sociedad que les toca vivir en el tiempo que se les es dado.

¿Selección natural? Mi abuelo se maravillaba con la televisión, mientras mi madre no entiende el fenómeno de la Internet, en tanto mi hija descubre nuevas vetas aprovechadas en la integración no sólo en su entorno, sino en el ciberespacio emocional.

Caricias en letras, declaraciones construidas por el pulso de los dedos....presionado teclas que hoy cumplen algo así como cincuenta años...

Al menos sabemos que todo es en base a los dedos...

Al menos después de tantos siglos de vana historia, hay algo matemático llamado "mínimo común denominador " que parece no se niega morir.

Al menos al corto plazo…

Nunca se sabe…